sábado, 10 de junio de 2017











Se ha hecho tarde para volver 
y demasiado pronto para huir.
Haciendo hueco desde la maleta hasta mi mente
y encuentro sitio para tí en cualquier rincón. 





viernes, 4 de noviembre de 2016

1827 días


Hoy me he acordado de mí. 

De mi pelo revuelto y el miedo enredado. 
De las dudas y los complejos. 
De la oscuridad y de lo segura que estaba;
pero no de mí.
De la calma que apaciguaba el nerviosismo que,
intranquilo, 
me estaba enloqueciendo.

Hoy me he acordado del lugar.
cómo siempre, uno de mis favoritos.
y como solía ser, 
solo fue de pasada. 
Cómo lo que quedó de el,
fuego puro en mi cabeza. 

Hoy me he acordado de todo lo anterior.

De cuando yo sólo era yo,
sin prolongaciones
ni miedo a perder
ni ganas de tenerlo. 
De no sentir nada más 
y por supuesto nada menos. 

Hoy he recordado, 
y no me gusta hacerlo. 
Sólo era un día más, 
un día menos,
un día suelto. 
Un día de los tantos que pasaban
y que agarré y detuve el tiempo. 

Hoy he recordado que antes no dolía recordarlo, 
y acompañado de un beso celebrara
que al fin la vida me estaba dando algo. 

jueves, 20 de octubre de 2016

Más de cien carreteras nos separan y es el mismo número de días que suelo pasar sin ver la dulzura que reflejan vuestros ojos en los míos.
Tres inviernos no son capaces de borrar ningún verano, ni el olor de las sábanas limpias y finas en las que me tiraba cada mañana, a las once, cuando el ya se despertaba y yo sólo quería hacerle compañía. Nunca dos personas en una cama habían sido tan puras, tan amor y tan buena compañía. Ella también venía a la habitación; imagino que la estampa de dos personas que se quieren tanto conmoverían hasta a Hitler.
Y allí. Los tres. Felices.

Más de cincuenta días son los que pasaba entre aquellas dos casas; la casita azul cielo y la más vieja de la calle. Donde quedaron enlatados los veranos de mi infancia. Cómo si pudiera envasarlos al vacío en mi cabeza.
Cómo si yo pudiera coger un calendario y con el dedo índice señalar cualquier día al azar y decirte que historia me contaron aquel día.
Cómo si pudiera contar las veces que él me miraba con esa cara de tonto que se le pone cada vez que nos mira a unos de nosotros, o la gracia que ella tiene sin querer tenerla. Por que ellos son así, y ni siquiera saben que lo son.

Más de veintidós años y sigo sin entender por qué aquel día que tocó la lotería yo tenía el cupón premiado.
Yo tenía todos los números del bingo en mi cartón.
Gané el partido decisivo en el último minuto.
Por qué yo, sin haber pedido ningún deseo, tenía un deseo cumplido.

No se a quién le debo que vosotros seáis mis abuelos.

Pero gracias. Te debo una. O mejor dicho, dos. Porque vaya madre me han dejado. 















domingo, 11 de septiembre de 2016

Estamos hechos de todos aquellos retales que recortamos de otras personas 
y nos quedamos para seguir completándonos.