Empiezan en tu nuca, bajan lentamente, pero imparables. Las yemas de mis dedos arden, nunca antes había estado tan calmada. Se deslizan poco a poco, suave, sin prisa, la vida a tu lado cuanto mas lenta,mejor. Recorren tu espalda, de arriba a abajo, de izquierda a derecha, de este a oeste y de norte a sur. Lento y rápido, poco a poco, más deprisa. Suben decididas, hasta que sea mi mano completa ,esta vez ,la que te agarre con fuerza el pelo,y tu boca impacte con la mía. Entonces ya me desentiendo de mis manos, y de mi. Tu pecho contra el mio, tus manos me rodean y yo ya no se quien soy. Solo se que todo lo que quiero está justo debajo de mí. El invierno a 40º en tu habitación empieza a ser tan confortable.. y aquí seguimos, somos nuestros, no hay nada más, todo al rededor empieza a apagarse, desaparece. Ahora nada molesta, no hay ruidos, no hay mundo, ya solo se escucha nuestra respiración...
No hay comentarios:
Publicar un comentario