Se puede estar orgulloso de ganar un premio. De ascender en el trabajo. Se puede estar orgullosa de alguien. Por llegar a la meta el primero. Se puede estar orgulloso por meter el cable USB a la primera. Se puede estar orgulloso de que Aitor siga adelante tras cada momento vergonzoso que le toca vivir (que no son pocos). Se puede estar orgulloso de que Cristina diga haya, o de que te conteste a whatsapp. Se puede estar orgulloso de que María siempre esté cansada pero vaya a pata donde haga falta.
Pero yo estoy orgullosa de tenerles. Y feliz. Y son la puta hostia.


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