martes, 28 de julio de 2015

No somos de ponernos cursis, pero sí filosóficas









Llegó un año en que para mí Halloween ya no lo era y pasó a ser algo más grande.
Llegó una nochevieja en que se abrió una puerta a alguien más.
Entonces vinieron los picnicks, andar sin rumbo y los apalanques.
El banco de siempre, con las mismas de siempre. No tenía vistas al mar, pero casi.
Y luego nos reíamos. Siempre nos reíamos. Y nada de eso ha cambiado.
Los problemas se hacen un poquito más pequeños cuando terminas de hablar y ellas
te curan.
Ellas salvan. Salvan de todo. Y lo hacen sin querer. Ellas son así.
Y no quiero ponerme cursi porque no se me da bien. A ninguna se nos da bien.
Pero no lo necesitamos.
Porque hay algo mucho mejor que decirle a alguien que te importa, y es no tener la necesidad
de hacerlo.























No hay comentarios:

Publicar un comentario