Y eso me pasaba con ella. Que sin ser fuego me quemaba. Me congelaba. Me derretía. Y no era amor. Era algo más. Era como si yo me viera desde fuera y sin complejos, sin estigmas, sin mentiras, sin miedo. Ella era guerrera aunque a veces se le olvidaba. Y no era amor. Era todo más. Era como si yo pudiera sentir sus males y mi cara notara sus lágrimas. Era mantenerme entera cuando ella se rompía. Era un terremoto que nunca llegaba a destruir.
No podría decir que eramos mejores amigas por que eso sería un insulto a lo que teníamos. Ella era. Y es.

No hay comentarios:
Publicar un comentario