domingo, 4 de octubre de 2015

Anclados mis dedos en este papel 
sin saber ya como rimarte con mi piel. 
A tanto tiempo de distancia ya,
ya no me acuerdo de querer. 







No te considero derrota. 

Me coleccioné tus sonrisas,
aunque ya apenas me quedan.

Que empeño más grande en no olvidarte,
en no olvidarme ni olvidarnos.

Dejaste aquí tus huellas
porque pisaste duro sobre blando,
que empeño en destruir. 

Los castillos de esos días
aún siguen en pie
pero nadie visita sus guaridas.

Allí podrían encontrarme,

Mi corazón es trinchera. 

No me considero la débil.

Y menos la fuerte. 






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