"Mis manos echan de menos tus manos, mis manos echan de menos tu piel.
Mis manos echan de menos tu pelo y tu cuello y mi dolor echa de menos que me seas infiel.
Hoy te echan de menos el café y la sartén, el perfume y las sales de baño.
Mis espejos no te ven y añoran del uno al cien los centímetros de tí que se quitaban los paños.
Creo que desde hace unos meses ya no te recuerdo, ya no te me apareces,
por eso me gustaría verte para saber que se siente cuando no estás.
Mis dedos echan de menos tu ombligo, mis dientes echan de menos aquellas orejas
que nunca llevaban pendientes...basta ya, o tanto recordar acabará conmigo.
Quizá sea verdad que la utilidad del pasado está en quedarse atrás.
La luna en una taza de café rebotaba en tus ojos color miel.
Te pedí que fueras mi mujer aunque con anillos de cordel.
He decidido arrancarme la piel, te la mando por correo y que sepas que están ahí los besos
que me diste ayer, ya no te debo nada, que te vaya bien,"
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